Respirar, eso que hacemos a cada instante de vida, puede hacer que cambie nuestra vida.

Es lo primero y lo último que hacemos en esta vida y sin embargo, desconocemos su poder creador.

Tanto el miedo, como el dolor, los traumas, las creencias, la contención de las emociones, todo ello es gestionado inconscientemente a través de nuestra respiración.  Esta, en un afán equivocado de salvarnos del sufrimiento, nos ata a él.

Aprender a respirar, recuperar la amplitud de tu respiración hace que vivas más en conexión contigo, porque cuando tu respiración es consciente, tú tienes el poder sobre tus decisiones, puedes sentir y gestionar ese sentimiento sin relegarlo a un olvido inexistente en tu mente, además de anclarlo en el cuerpo.