Bruce Lipton (investigador en biología celular) muestra en sus estudios que “la activación de los programas de los genes está controlada por el medio ambiente, más exactamente por la percepción que tiene el organismo de ese ambiente”.

“Las emociones maternas como el miedo, la cólera o, por el contrario, el amor o la esperanza influyen bioquímicamente en la selección y en la reescritura del código genético del niño intrauterino, con consecuencias evolutivas muy profundas en las generaciones futuras.”

Según Lipton los padres son verdaderos ingenieros genéticos: sus pensamientos, sentimientos y actos cambian los genes de sus hijos.

 http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110909/54213913374/lo-que-pensamos-varia-nuestra-biologia.html